martes, 11 de septiembre de 2012


LAS CONTRARIEDADES DE UN ARETE

 

Había una vez un arete en forma de cruz, que vivía olvidado en el fondo de una mochila con poco espacio, por que su dueña no lo podía usar ya que vivía en un lugar muy alejado y tenia que salir a cazar para alimentar a la familia.

 Un día se sorprendió el arete pues se encontró lleno de virutas y en un mar de aserrín;  la mochila iba a servir para trasportar a un hurón que gritaba:
 
.-Ayúdenme! llévenme al veterinario para que me cure, caí en una trampa de unos cazadores que vinieron ayer, pero me pude escapar.

 Gritaba tanto, que el arete molesto por la intromisión de su espacio, lo cual era muy desagradable teniendo de por si que vivir en la obscuridad y ahora entre virutas y aserrín; con gritos le dijo:

.-Mire jovencito...no hable de esa manera, dígame que necesita, por que yo lo que necesito es regresar a la oreja de Ethel. Sin mi ella no lucirá en las fotos. ¿Que no comprende? Regresando, el grupo de cazadores le va a hacer una entrevista pues ella es un  ejemplo de la forma de vida en el monte.

 .-Si pero yo estaba buscando a mi familia cuando me sucedió esto, yo te daría a cambio lo que  tu quieras, Ayúdame por favor.

 Finamente no fue el arete quien lo ayudo, pero si Ethel, que curo al hurón, saco al arete de la mochila el cual lucio con satisfacción y se sintió muy contenta por poseer al menos un dulce de la piñata (que además estaba protegido por envoltura) que partieron en la reunión.

 

UN ARETE CONTRARIADO


 UN ARETE CONTRARIADO

 

Había una vez un arete en forma de cruz, que vivía olvidado en el fondo de una mochila con poco espacio, por que su dueña no lo podía usar ya que vivía en un lugar muy alejado y tenia que salir a cazar para alimentar a la familia.
 
Un día se sorprendió el arete pues se encontró lleno de virutas y en un mar de aserrín;  la mochila iba a servir para trasportar a un hurón que gritaba:

 .-Ayúdenme! llévenme al veterinario para que me cure, caí en una trampa de unos cazadores que vinieron ayer, pero me pude escapar.

 Gritaba tanto, que el arete molesto por la intromisión de su espacio, lo cual era muy desagradable teniendo de por si que vivir en la obscuridad y ahora entre virutas y aserrín; con gritos le dijo:
 
.-Mire jovencito...no hable de esa manera, dígame que necesita, por que yo lo que necesito es regresar a la oreja de Ethel. Sin mi ella no lucirá en las fotos. ¿Que no comprende? Regresando, el grupo de cazadores le va a hacer una entrevista pues ella es un  ejemplo de la forma de vida en el monte.
 
.-Si pero yo estaba buscando a mi familia cuando me sucedió esto, yo te daría a cambio lo que  tu quieras, Ayúdame por favor.

 Finamente no fue el arete quien lo ayudo, pero si Ethel, que curo al hurón, saco al arete de la mochila el cual lucio con satisfacción y se sintió muy contenta por poseer al menos un dulce de la piñata (que además estaba protegido por envoltura) que partieron en la reunión.

MA. ELENA
 

“Cadáver exquisito” y “la vuelta de tuerca”


 
Caer en la cotidianidad y abandonar el terreno maravilloso, fantástico y extraordinario, en donde se mueve el cuento infantil, es muy fácil. Lo anterior lo digo como crítica a mi cuento “Lary la araña”,  porque considero que le hizo falta varias “vueltas de tuerca”, entendidas como el rompimiento de la lógica en la narración, que nos da lo oportunidad de crear nuevos mundos. Lo que me hubiera permitido sacar a mi personaje de su típico mundo de araña.

Para lograr romper con esa lógica que al tratar de escribir cuentos nos persigue, hay estrategias que nos permiten visualizar esos mundos posibles. Cadáver exquisito es una dinámica, que nos deja ver como creadores, varias posibilidades y al mismo tiempo derrumbar el mundo lógico en el que vivimos.

Además de la dinámica, cadáver exquisito, también nos apoyamos en  las Variaciones para escribir un cuento infantil: con puntitos, cositas y unas cuantas palabras, de la Doctora Ethel Krauze.

Les presento el resultado:

El elefante

Había una vez un elefante. Vivía sólo y tan sólo en la oreja izquierda de Ethel, su trabajo era tomar notas, dibujar y ser feliz.

Un día, llegó una leona dispuesta a quitarle su trabajo. El elefante estaba muy triste y no sabía a quién pedir ayuda. Finalmente fue escuchado por un trompo.

—Lamentablemente, no puedo hacer nada por ti, sólo llevarte con mí esposa, ella acaba de perder su arete izquierdo del único par que tenía.

—Sí, por favor llévame con ella.

El trompo se encaminó, en búsqueda de su esposa, mientras el elefante lo seguía. Al llegar a un viejo baúl,  la esposa del trompo salió a su encuentro, con los ojos enrojecidos de tanto llorar por la pérdida de su arete.

—Necesitamos tu ayuda, —dijo el trompo, y le contó el problema.

Ella se quedó pensativa por un momento y dijo:

—Ya tengo la solución de ahora en adelante tendrás un nuevo trabajo  —Dijo dirigiéndose al elefante—. Te convertirás en mi adorno favorito, sustituirás a mi arete perdido.

Desde ese día, el elefante fue feliz con su nuevo trabajo, mientras que al mismo tiempo, la alegría volvía a la oreja de tan singular pareja del  trompo.

 

Joaquín Martínez Miramontes

martes, 28 de agosto de 2012

Aplicando las variaciones para escribir un cuento propuestas por la Dra. Ethel Krauze.


Lary  la araña
Joaquín Martínez
Había una vez una araña llamada Lary, que aunque era gris, era feliz. Vivía en la esquina de una choza de palma, no le faltaba alimento, pues en su amplia y plateada red lo que sobraba era comida. Al sentir la lucha de un insecto por liberase de su pegajosa red, ella corría a prepararlo para la comida, le inyectaba jugos especiales que lo hacían suculento, lo enredaba cuidadosamente y lo guardaba.
Lary la araña se dedicaba el día completo a saltar en su red. La usaba como trampolín, lo que le gustaba hacer era saltar y tocar el techo de palma, e incluso, quedarse pegada en el techo y después echarse un clavado a su red. También le gustaba colgarse con uno de sus hilos y columpiarse, sentir el aire correr entre sus esqueléticas patas simplemente la volvía loca.
Un día se encontraba disfrutando de columpiarse, cuando de pronto su  hilo de seda plateado fue cortado de un sólo tajo.  Lary cayó al suelo. Caer no fue lo peor, sino lo que a continuación siguió. Sintió que una gran sombra la cubría y aunque se esforzó por correr y correr, simplemente no conseguía escapar. De pronto entró a una superficie muy lisa y se sintió que nuevamente volaba por el aire… aunque no lo sentía correr entre sus patas. Sí, Lary estaba atrapada en una pequeña botella de plástico, sintió como aquel monstruoso ser la acercaba a su rostro y posteriormente la deposito en una superficie plana de madera.  Lary intentaba subir esa lisa superficie de la botella agarrándose con sus ocho patas, sin embargo, después de varios intentos, se convenció que no lograría salir, ni aunque tuviera cien patas.
Sintió que su mundo feliz se le nublaba, al mismo tiempo que gruesas gotas saladas comenzaban a  mojar sus patas. ¡Era su fin!
De pronto escuchó el zumbido de una libélula.
—¡Auxilio! ¡Auxilio! —gritó Lary desesperada, dejandose caer nuevamente en su propio charco de lágrimas, sin embargo, la libélula si la había escuchado y estaba regresando.
—¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? —le preguntó un tanto preocupada.
—Estoy atrapada, ayúdame a salir de aquí, por favor. —dijo entre sollozos.
—¿Por qué habría de ayudarte, si tu continuamente tiendes tu red como trampa para que otros te sirvan de comida? —la enjuicio la libélula.
—Sí, tienes razón toda mi vida he sido una egoísta. —contestó muy triste Lary, sin embargo agregó—. Sí, me ayudas prometo cambiar.
La libélula voló y cortó con sus alas un pedazo del hilo de la telaraña de Lary, lo introdujo en la botella y Lary, volvió a llorar de sentir el aire golpeando sus peludas patas. La dejó en el techo de palma. Al estar a salvo, Lary le pidió a la libélula que usara sus alas como aspas y cortara la red para que nunca nadie más volviera a quedar atrapado. Lary, no fue feliz, sin embargo continúo viviendo y eso para ella… ya era ganancia.
 

 

 

miércoles, 15 de agosto de 2012


Ethel Krauze

Variaciones para escribir un cuento infantil: con puntitos, cositas y unas cuantas palabras

1

·         Elegir un “objeto-personaje” (un caracol, un duende, un niño pelirrojo, una cucharita de plata, etc.)
  • ·         ¿Dónde vive?
  • ·         ¿A qué se dedica?
  • ·         ¿Qué le acaba de pasar?
  • ·         ¿A quién (segundo “objeto-personaje” con algún tipo de poder que el primero no tiene) le pide ayuda?
  • ·         Petición de ayuda (diálogo)
  • ·         ¿Qué tipo de ayuda le da B a A?
  • ·         ¿Qué hace A con esa ayuda? (¿cómo se transforma el mundo o “su mundo”?)

El talismán

Vamos a buscarlo en los cuentos que nos han gustado:


  • ¿Quién es el personaje principal?
  • ¿Qué problema tiene?
  • ¿A qué o a quién recurre para una solución?
  • ¿Qué recibe a cambio?
  • ¿Se soluciona el problema? (puede ser que la solución sea diferente a la esperada; de cualquier forma, implica un cambio en su situación)
Observemos el 
qué recibe a cambio:

¿Un objeto, una frase, una acción...? 

Hay que encontrar esta respuesta, indagar en ella, describir su contenido, develar su significado, atraparla con las manos de la imaginación y el cuenco de las palabras,  para descubrir el talismán que guarda.